La casa está en la última planta de un edificio tranquilo, con una terraza pequeña pero muy agradable para desayunar al sol o tomar algo al final del día.
No es un apartamento de revista, pero todo está pensado con cariño: cama cómoda, luz cálida, cocina práctica y una zona de salón en la que apetece quedarse un rato más.
Ideal para parejas, pequeñas familias o personas que vienen a trabajar unos días y agradecen un espacio con calma y sensación de “hogar”.